El Arte de Tener Razón (Trabajo de Proceso)

Arthur Schopenhauer viaja en el tiempo para encontrarse con celebridades de diferentes ámbitos y es testigo de cómo se continua utilizando las mismas estratagemas para tener razón, que él detallara en su opúsculo 200 años atrás. 

Por ejemplo, acá vemos al CEO de Cambridge Analytica, Alexander Nix, haciendo lo suyo y el filósofo pesimista se aproxima cual Júpiter Tonante para hacerse escuchar. 
¿Que está diciendo Arthur? 
Podría estar recitando a Quevedo ya que el era un admirador de varios autores españoles. 
Este poema le sentaría bien a la escena:

“¿Miras este gigante corpulento
que con soberbia y gravedad camina?
Pues por de dentro es trapos y fajina,
y un ganapán le sirve de cimiento.

Con su alma vive y tiene movimiento,
y adonde quiere su grandeza inclina,
mas quien su aspecto rígido examina,
desprecia su figura y ornamento.

Tales son las grandezas aparentes
de la vana ilusión de los tiranos,
fantásticas escorias eminentes.

¿Veslos arder en púrpura, y sus manos
en diamantes y piedras diferentes?
Pues asco dentro son, tierra y gusanos.”

Arthur y Alexander Nix

Estratagema nro. 10.

(Aunque este dibujo podría aplicar a muchas otras). Cuando el cliente…, perdón, cuando el adversario niega intencionadamente las preguntas cuya afirmación habría que utilizar para nuestra tesis, ha de preguntarse lo contrario de la tesis a utilizar, como si uno quisiera ver que se afirma eso. O al menos presentar ambas cosas a elección del adversario de modo que no se de cuenta cual es la tesis que uno quiere que se afirme.

Arthur, Messi y abogados.

Estratagema nro. 28.

Argumento ad auditores. Tomé como ejemplo la conferencia de prensa del gobierno de Ronald Reagan, cuando el HIV recién estaba apareciendo. El vocero presidencial, Larry Speaks, bromeaba y todos reían en la sala de prensa de la Casa Blanca. Excepto, por supuesto, el periodista Lester Kinsloving, quien, pese a la burla, seguía pidiendo una respuesta.

Audio Disponible acá.

Arthur y la sala de prensa de Ronal Reagan

Estratagema nro. 4.

Esta estratagema logra persuadir a Kim Jong Un, y luego la 35 lo convierte en un fanático de Oscar Wilde.

Arthur y Kim Jong Un

Estratagema nro. 6.

«Se hace una petición de principio encubierta…»

Merkel y Schopenhauer se encuentran en la plaza de Danzig, ciudad natal del filósofo y de la madre de la ex jefa de gobierno alemán. Suponemos que fue un encuentro bastante cordial.

Angela afirma que la fe cristiana es básica en su vida. Arthur se lleva la razón con más astucia que sutileza:

» ¡Brindo por eso! La fe cristiana es en efecto rudimentaria. Más aun para una física como usted dado que, en general, las creencias religiosas se debilitan como consecuencia del avance científico. Dejando a la mayoría de las religiones como algo primigenio, un fardo de supersticiones imperfectas e informes.»

Arthur y su conciudadana Angela Merkel

Estratagema nro. 8.

«Suscitar la cólera del adversario,…»

Un temerario Schopenhauer junto a… bueno, se dan una idea de la situación,

¿Qué no podría decirle?

Seguramente cosas que le costarían la cabeza a nuestro también irascible filósofo. Porque en Arabia Saudita no existe la libertad de expresión ni la libertad de culto. Los ciudadanos juran «lealtad al rey según el libro de dios el altísimo y la tradición de su profeta, es su obligación escuchar y obedecer en tiempo de dificultad y bonanza, en tiempo de tristeza y alegría.»

«¡Fíjese usted, no sabía que sus ciudadanos tenían que obedecer como camellos! ¡En ese caso es usted un digno representante!»

Arthur y el Rey

Estratagema nro. 3.

«Tomar la afirmación planteada de modo relativo, como si fuera general, o al menos entenderla en un respecto absolutamente distinto y refutarla a continuación en ese sentido.»

Este caprichoso encuentro con Maradona en su últimos años requiere varias premisas que no se mencionan y que empujan más allá la propia fantasía de que Schopenhauer pueda encontrarse cara a cara con estos personajes. No obstante es divertido pensarlo a Arthur en las mismas, y aquí como un aficionado al futbol. Un diálogo posible podría ser el siguiente:

Arthur –¡Que jugador Román! ¿No?

Diego –Si hay que valorar algo de Riquelme es que nos dio títulos.

Arthur –¿Y Tevez?

Diego –Está muy boludo. (Aquí se toma la pregunta por las cualidades futbolísticas de Tevez en en un sentido distinto)

Arthur –Pero él también les dio títulos. (Aquí lo corrige volviendo al tema meramente futbolístico)

Diego –Eehhh…

El encuentro debió ser breve. Mencionaron las dificultades de Alemania para ganarle de local a Argentina y las de Argentina para imponerse en los partidos importantes. La expresión de Arthur refleja su característico mal temperamento y algún signo de que esta pudo haber sido una experiencia traumática.

Arthur y Maradona